Mostrando entradas con la etiqueta Historias que me cuentan. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Historias que me cuentan. Mostrar todas las entradas

sábado, 5 de noviembre de 2011

Colores primarios

Hola, hace mucho que no escribo, pero la historia que hoy les traigo amerita el regreso.
A Juan lo conocí hace unas semanas en Capilla del Monte. Este mendocino de unos 50 años, acompañaba a su hijo a una carrera de bicicleta que se corria cerca de la mencionada ciudad predilecta de los ET.
Como suele pasar en la charla varones, terminamos hablando de futbol.
Fue así como me narro la siguiente Historia.
Hace muchos años, cuando era pibe, tenia un compañero en la escuela que se llamaba Carlos. El fue el primer hincha de Rosario Central que conocí. Para su cumpleaños número 12 le había pedido a su mamá que le regalara la remera del club de sus amores: Boca Jr. Su máma hizo un gran esfuerzo y viajo desde la zona rural de Las Heras hasta la Capital. Antes de salir le pregunto - ¿de que color es la remera?. Carlos le respondió: - es azul y amarilla.
La madre diligente le compro una remera azul y amarilla. Era la remera de Central.
Es así que Carlos después de averiguar que a que club correspondía la remera, se declaro Hincha de Rosario Central. Carlos fué el primer canalla en aquel retirado paraje de Gral. Las Heras.

domingo, 31 de enero de 2010

El nombre del "Chancho"

Por lo poco que escuche, el "Chancho", era un hijo de puta.
A orillas del río Dolores, en el balneario de San Esteban (Córdoba), Marcelo, un ex habitante del barrio de San Martín y Claudia, su esposa, recordaron dos anécdotas del inefable "Chancho", mientras enviaban mensajes de texto intentado rememorar el escurridizo nombre.
Resulta ser que el "Chancho" carecía de una escala cromática entre el "blanco y el negro".
Contaba Marcelo que un día subió a toda su familia a un camión y los llevo a un pic - nic.
Cuando llego al lugar, y después de que todos bajaron del vehículo, le pidió a su esposa, Marta, que extendiera el mantel en el pasto, para empezar a tomar mates.
Marta le comento que se lo había olvidado, el "Chancho" enfurecido les dijo a todos, que el pic - nic se había terminado. Los cargo en el camión y los llevo a todos de regreso a sus casas.
Cuando me contó esto me largue a reír, la verdad es que no era tan grave, pero Mercelo arremetió con otra anécdota.
Marta le había hecho unos fideos caseros. El "Chancho" se sentó a disfrutarlos, los probo, hizo cara fea, tomo el plato hondo y se lo puso de sombrero a su pobre esposa diciéndole... Le falta sal.
Esta ya no me causo tanta gracia, Marcelo me contó que este estúpido la había quemado.
En ese momento le llega a Claudia el cuarto mensaje, diciendo:
No me acuerdo el nombre del "Chancho", lo que me acuerdo es que era un reverendo hijo de puta.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Clase de Historia.

¿Cuántas lecturas distintas pueden hacerse de un texto?. Seguramente tanta como lectores haya.
La Historia que hoy quiero compartir la escuche hace unos años en el profesorado, y daba cuenta de que el primer gran error que podemos cometer los docentes es dar por conocido hasta lo más obvio.

La profesora había sugerido algunos textos a los alumnos para trabajar sobre el "descubrimiento a América". El día del examen se presenta un alumno al cual se le solicita que relate aquello que le haya resultado relevante o que quisiera contar.
El alumno responde que lo que mas le impactó es que Colón fuese negro.
Ante la respuesta, la docente perpleja le pregunta:
¿De dónde sacaste eso?.
El chico le responde que de los textos que ella había sugerido.
-No puede ser- decía la docente.
-Pero sí profesora, yo lo leí.
- No puede ser, traé el texto.
El chico sale y vuelve a entrar trayendo el texto y se lo ofrece al tribunal que lo examinaba.
La docente lee en voz alta el párrafo subrayado por el alumno:
-"Colón, ese oscuro navegante".

Extraído de la revista Camino de Escuela (octubre 2009).

domingo, 13 de septiembre de 2009

No pasa nada muchachos!

Miles de relatos se tejen en torno a un hecho Histórico. Este relato tiene como punto de partida la final de la copa Conmebol ganada por mi querido Rosario Central en la noche del 19 de diciembre de 1995. (Ver penales)
Por la tarde miles de
"canayas" buscaban los medios para llegar al "Gigante". Entre ellos estaban un grupo de furiosos hinchas del barrio 17 de Agosto. Desde temprano empezaron a joderlo a Juan Carlos (Fatiga) para que ponga en marcha el "echo mierda" (perdón pero no caben metáforas) Renault Gordini.

Fatiga se reusaba rotundamente con un motivo de peso: el auto no tenía frenos.
Sus entusiastas vecino lo volvieron loco toda la tarde:
- No va a pasar nada. Lo frenas con los rebajes. Vamos despacio. Fueron los argumentos que terminaron de convencer al conductor.
Para las 18 hs Fatiga, cansado, dio el sí.
Ponerlo en marcha no fue difícil, muchas manos se acercaron a empujar con la ilusión de ganarse un lugar en el pequeño coche.
Todo fue un caos a la hora de subir al auto. Juan Carlos (Fatiga) su hijo José Carlos (Fatiguita) y cinco vecinos pusieron rumbo al estadio.
En el trayecto chocaron cuatro veces.
Cuando se producía la embestida todos los miembros del pasaje se bajaban del auto al grito de "soy canaya". Algunos de los perjudicados al ir también para la cancha decían:
- no es nada muchachos.
Otros se asustaban al ver tanta gente en estado Hipnotico ante el crucial partido y tampoco hacían lío.
El partido fue un momento inolvidable para todos los que estuvimos en la cancha esa noche.
Al finalizar y con el campeonato "de bajo del brazo" los canayas nos dirigimos al punto de encuentro de todo festejo: El Monumento a la Bandera.
Entre los "festejantes" estaban los locos del 17 de agosto. Ese viaje de felicidad entre el "Gigante" y el Monumento a bordo del Gordini es otra historia que también debe ser contada.

viernes, 28 de agosto de 2009

La música del pueblo.

Hace unos años, la Iglesia a de Santa Cruz en el Barrio de San Cristóbal, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en un intento de aggiornar la misa, incorporo canciones de Teresa Parodi a la ceremonia religiosa.

Meses más tarde una de las Hermanas de la congregación, logro comunicarse con Teresa y la invito a que participe de la populosa misa del domingo a la mañana. La cantante acepto gustosa la invitación.

Todo estaba dispuesto esa mañana, el templo lleno de flores y con los primeros saludos llego Teresa. Silenciosamente se acerco al coro, y se sentó. Una de las mujeres le acerco una guitarra y en una emotiva ceremonia despunto uno tras otros los temas que ya toda la parroquia conocía.
Al finalizar la ceremonia se le acerco una señora mayor y le dijo:
- Te felicito hijita, es la primera vez que te veo en la parroquia, y me emociona ver que conoces todas nuestras canciones.

Teresa comento que ese fue el mejor piropo que le hicieron en tantos años como cantante. Las canciones ya no eran suyas, eran la música del pueblo